El FIB 2015 se despide con la elegancia de Portishead

El FIB 2015, que ya se ha marchado para siempre, completó su bajada de telón en una jornada multidisciplinar marcada por el impoluto concierto de Portishead. Ahora ya lo podemos confirmar, el renacer del festival es irreversible.

Foto: Rosana Castillo
Foto: Rosana Castillo

El carrusel del estilos dominical comenzó bien arriba con la actuación de Hudson Taylor y su folk ‘Made In Irleland’ en el Fiberfib, al que seguiría un concierto de los grandes que, para queja de algunos de los presentes, se produjo bajo el sol de justicia del día de ayer, como fue el que se sufrió en Public Enemy. Brutal.

Los de Long Island se trajeron consigo en el avión toda la esencia de una carrera marcada por el clásico sonido ‘Old School’ del rap de la Costa Este norteamericana. Sus grandes ‘hits’ y alguno de sus himnos, fueron agradecidos por las decenas de ‘fibers por un día’ que se acercaron hasta Benicàssim exclusivamente para verles a ellos.

Antes de que Franz Ferdinand & The Sparks les relevara, en el escenario Red Bull tuvieron lugar un par de actuaciones que merece la pena destacar. La primera, la de The Riptide Movement y su ‘Irish rock’ y la de Crocodiles y su interesante propuesta indie pop.

Foto: Rosana Castillo
Foto: Rosana Castillo

Por su parte, en el Escenario Las Palmas, Tras la banda local DeBigote, y con Augustines como intermedio, Vetusta Morla consiguió reunir a toda la parroquia española para brindar otro de sus redondos conciertos a través de una actuación que bien podría suponerles el salto a las islas de encontrarse alguno de los cazatalentos británicos que se dejan caer por el FIB durante estos días viéndoles.

Uno de los momentos musicalmente más completos de la jornada dominical del FIB 2015 llegó con la actuación de FFS. Como esperábamos, las revoluciones por minuto de la actuación, debido al repertorio de esta fusión musical, se relajaba y mucho en relación a las habituales performance de Franz Ferdinand. Sin embargo, el gran nivel musical de unos y otros, empastados a la perfección, dejó un buen sabor de boca generalizado. ¡Ese pianista!

Foto: Rosana Castillo
Foto: Rosana Castillo

Con todo parado en todos los escenarios llegaba el gran momento de la noche, el concierto de Portishead. Con una puesta en escena de lo más sobria, los de Bristol dejaron claro desde el principio que su concierto rompería con los visto hasta entonces en el escenario principal.

Sus ritmos lentos, el trip hop de manual y las introspecciones en la experimentación fueron desengranando alguno de los temas más conocidos de su carrera ante un público aminorado por el cansancio y la partida de muchos fibers que se habían dejado la piel hasta entonces.

Pese a todo, los ingleses no se dejaron llevar por este contexto y se dejaron la piel destapando el tarro de las esencias de la elegancia y de su particular cosmovisión de la música. Tras ellos el FIB 2015 se desvanecía: The Cribs y su fuerza sobre la tarima parecía menor, Bastille y sus fans parecían más débiles y Aldo Linares parecía más light. La nostalgia ya nos invadía. Hasta el año que viene, FIB.

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