Ten cuidado con lo que deseas…

El deseo. Ese oscuro animal que todos llevamos dentro. El deseo es el anhelo de lo prohibido, lo inalcanzable, lo idealizado. ¿Qué pasaría si algo, o alguien, te prometiera satisfacer todos nuestros deseos, hasta los más oscuros? ¿Qué precio estarías dispuesto a pagar? Clive Barker, nos plantea estas y otras perturbadoras cuestiones en su no menos desgarradora novela “El corazón condenado”. Libro en que se basa la célebre película de terror de los ochenta “Hellraiser” (¿quién no recuerda a Pinhead?), “El corazón condenado” explora los límites de la psique humana, de las más oscuras inclinaciones de su parte más primitiva, del salvajismo, la lujuria y la búsqueda última del placer llevadas más allá del límite de la realidad.

Una historia descarnada y desgarradora que comienza cuando un vividor, ambicioso y violento, Frank Cotton, intenta acceder a “una dimensión más allá del placer” mediante la manipulación de un artefacto (“La configuración del lamento” o “Configuración de Lemarchand”) con supuestas cualidades sobrenaturales, que abrirá la puerta a otra dimensión, habitada por unos seres llamados “cenobitas” que prometen enseñarle sensaciones con las que nunca hubiera podido soñar.

Tras abrir la caja, Frank desaparece sin dejar rastro. Unos años después, su hermano Rory y su cuñada, Julia, se mudarán a esa misma casa donde Frank invocó a los cenobitas, sin sospechar nada de lo que allí había pasado.

La historia hace claras referencias a la cultura sadomasoquista, la estética punk y la fina línea que, en ocasiones, separa el placer del dolor. Así, los cenobitas se describen como personajes profusamente tatuados, perforados, escarificados y con “ropas cosidas al cuerpo” cuya idea del placer pasa por ofrecer a sus “invitados” el mismo tipo de mutilaciones corporales que ellos lucen.

De descripciones duras y prosa exigua, la novela consigue transmitir el horror, la crueldad, los más oscuros rincones del alma humana con sobriedad, evitando caer en las descripciones exageradamente macabras y viscerales de las que, en ocasiones, abusa el género.

Considerado uno de los maestros del horror y la fantasía modernos, Barker recrea, en apenas 50 páginas una maldad más intensa, un terror más sutil y un universo más retorcido de lo que cualquier mente humana sea capaz de imaginar, consiguiendo, además, crear todo un imaginario de personajes que pasarían, desde ese momento, a ser considerados clásicos de las peores pesadillas de muchas generaciones de lectores.

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