Shock, shock, shock…

Shock (sust.)(masc.):

1.  Estado emocional como reacción al estrés agudo de índole psicológico que surge en respuesta a un evento aterrador o traumático que involucra un daño físico o es de naturaleza extraordinariamente amenazadora o catastrófica para el individuo.

2.  Resultado de un acontecimiento traumático en el que la persona experimenta o es testigo de un evento que causa a la víctima un miedo extremo, produciendo un estado inicial de reducción de la conciencia, incapacidad para asimilar estímulos y desorientación.

Este estado puede ser rápidamente seguido por un estado disociativo, ansiedad, deterioro del juicio, confusión, desapego, y depresión.

 

El shock es esa descarga eléctrica que te deja paralizado, te sacude tan violentamente que no puedes parar de temblar y que pone tu mundo patas arriba en un instante. Nadie puede vivir en estado de shock. ¿O si?

El libro que os traigo hoy es una de esas cosas que no son lo que parecen, ni por dentro ni por fuera. Os hablo de “Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea”, un libro escrito en tono infantil, tanto como la edad de su narrador y principal protagonista (10 años), pero que explora los límites de la fortaleza humana, esa fortaleza que se define por la capacidad (o no) de hacer frente a un acontecimiento traumático, a un shock.

“Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea”, de la jovencísima autora británica Annabel Pitcher, nos narra la historia de Jaime, un niño de 10 años que se muda a un nuevo hogar con su padre, su gato Roger y su hermana Jasmine para empezar una nueva vida lejos de Londres. Lo que no saben es que es difícil empezar una nueva vida cargando con unos fantasmas en forma de tarro de cenizas.

Ese tarro de cenizas es el origen y dentro de todo el drama que vive la familia, pues en él reposan los restos de Rose, la hermana gemela de Jasmine, asesinada 5 años antes de forma brutal. Jaime, que entonces tenía 5 años, apenas la recuerda y no puede entender cómo un simple jarrón ha podido ocasionar tantos cambios en su vida, sólo sabe que ahí “vive” su hermana, perpetuamente inmutable sobre la repisa de la chimenea.

Pitcher nos muestra aquí los restos de un naufragio familiar, los restos apenas flotantes de lo que antes fuera una vida feliz, observados bajo el prisma del más joven grumete quien, aferrado a su tabla con la única compañía de su gato y una preciada camiseta de Spiderman, trata de rescatar al resto de la familia y llegar a la lejana orilla de la normalidad.

A ratos divertida (aunque no esperéis la carcajada, sino más bien al sonrisa cómplice) a ratos dura como la realidad a la que se enfrenta, lo mejor que puede, nuestro protagonista, “Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea” nos asoma al horror del trauma, del síndrome del shock postraumático sin florituras ni exageraciones: solo una voz inocente que nos habla de una familia destrozada y de sus particulares formas de afrontar el dolor.

Por Plug In Polly

 

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