Forewarned is forearmed…

Agosto se hace de rogar. 40 grados a la sombra. Atascos en las salidas de las grandes ciudades hacia la playa más cercana. Los niños de vacaciones, dando por saco.  Los viajes del IMSERSO. Los guiris rojo gamba. Los precios abusivos de los chiringuitos. La salmonella. Las tortillas de patatas con arena a la orilla del mar. Las avispas, medusas y mosquitos tigre. La canción del verano. La verbena del pueblo. Los vendedores ambulantes de gafas, toallas y demás chorradas superfluas y de mala calidad. Madre y suegra en un mismo espacio, demasiado reducido a todas luces. Ganas de matar aumentando.

¡Qué maravilloso es el verano! Esa época que todos deseamos que llegue y, cuando está aquí, no vemos el momento de liquidarlo. Una época en la que, los pocos que aún pueden permitírselo, viajamos en masa como borregos a cualquier destino trendy para después desesperar a propios y ajenos con mil millones de fotos subidas a nuestros otros tantos perfiles sociales. “Yo comiendo gambas”, “yo tomando el sol”, “yo poniendo cara de pato y pose de mecreotopmodel en cualquier fondo típico”, “yo foto mecreoartista”, “paisaje en sepia para que veas lo profundo que soy”, “foto a todas las comidas que he tomado y las bebidas de las que he abusado”, “yo de fiestón hayquevercomomelapego”. ¡Cuanta originalidad!

En fin, ante tanta originalidad y en previsión de posibles viajes, como aquello de salir fuera de nuestras fronteras parece estar de moda (ya sea por el placer de viajar o por el placer aún mayor de perder de vista a la carroña política nacional) hoy os vengo a hablar de la guía definitiva para visitantes y futuros residentes en el extranjero: The xenophobe’s guide to the…(inserte nacionalidad). O, lo que es lo mismo, “La guía del xenófobo sobre los…(ídem de lo mismo)”.

Estas maravillosas guías son el complemento ideal para quitarte la tontería durante cualquier viaje tedioso a un país del que no sabes lo más mínimo. En unos breves pero intensos capítulos, “La guía del xenófobo” te explicará, de la forma más clara posible, la idiosincrasia nacional del destino de turno, en unos hilarantes capítulos cargados de sarcasmo, realidad pura y dura y, por qué no admitirlo, mucha mala leche.

Y es que, como reza la guía, la xenofobia no es más que “el miedo irracional a los extranjeros, probablemente justificado, y siempre comprensible”. Así pues, el corolario del xenófobo no puede ser otro que “avisado de antemano, preparado de antemano”. Pero que nadie se eche las manos a la cabeza, porque estas irreverentes y divertidas guías prometen “casi seguro curar la xenofobia” a base de buen humor y carcajadas garantizadas. Para muestra, un botón de nuestra guía nacional “A Xenophobe’s guide to the Spanish”):

Los españoles son se preocupan demasiado de lo que otras naciones piensen de ellos, ni tampoco son excesivamente patrióticos. (…) Los españoles conocen los colores de su bandera porque creen que el rojo representa la sangre del toro y el amarillo la arena en la que muere. Realmente les gusta que el toro sea el símbolo de su país pues les gusta el drama de la lucha entre el hombre y la bestia y porque, como icono, ayuda a vender ingentes cantidades de brandy y unas cuantas toallas de playa.

Cuando el nacionalismo es disfrutable, los españoles son fervientemente nacionalistas. Aún no han olvidado el buen rato que pasaron en 1992 cuando, para su propia sorpresa, consiguieron organizar con éxito los Juego Olímpicos de Barcelona. No habiéndose preocupado nunca por el atletismo (…) encontraron el ser felicitados por todos los países visitantes bastante gratificante, pero cuando los Juegos pasaron, perdieron el interés.

El orgullo por los logros futbolísticos del país se desafora en las fechas cercanas a la Copa del Mundo pero cuando son eliminados pronto cambian rápidamente sus simpatías por cualquier país que prometa brío y entusiasmo. Normalmente uno Sudamericano.”

Divididas por seccione tales como “Nacionalismo e Identidad”, “Obsesiones”, “Sentido del humor” “Crimen y castigo” o “Modales”, las guías repasan las naciones de arriba abajo, sin dejar títere con cabeza. La capacidad de reírse de uno mismo y de los demás es fundamental a la hora de disfrutar estas breves joyas bibliográficas. Recomiendo abstenerse a aquel lector con una absoluta falta de entendimiento sobre los conceptos de sarcasmo, ironía y humor negro.

Mucho más divertidas cuando se conoce un poco la realidad del país en cuestión, ello no impide que podamos leer cualquiera de sus 29 títulos y sonreír, cuanto menos, ante las filias y las fobias de esta extraña raza que somos los humanos.

Nota a pie de página: Los libros sólo están disponibles en inglés, de momento, pero, oye, que son guías del viajero y ¿quién no ha chapurreado un poco de su inglis pitinglis colegial, para divertimento y absoluta falta de comprensión de su interlocutor, en un viaje allende nuestra fronteras? Pues eso, a practicar.

Por Plug In Polly

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