Alberto García-Alix

Este fin de semana se ha celebrado, como todos los años, la Feria del Libro en el Retiro, Madrid. Hacía tiempo que no daba un polvoriento y caluroso paseo dominguero en el “hormiguero” en el que se convierte el parque cuando el termómetro se dispara y el tiempo está ocioso y despejado. Entre los cientos de puestos con megafonía incluída promocionándose a modo de bingo, me encuentro con Alberto García-Alix y de ahí este post.

Me gusta la presentación que hace de él Ray Loriga: ” No se puede negar que García-Alix es un hombre encantador, como con frecuencia los son los enterradores. Y elegante y guapo. Buen bailarín y conversador inagotable. Imprescindible, como amigo y como artista. Más respetuoso con el pasado que con el futuro. Inteligente, demoledor, caótico. Exigente en el castigo y en el premio. Triste como un martillo (…). Alrededor de Alberto siempre hay vino y canciones, fiestas memorables, líos imposibles, lecciones de historia, disputas, nacimientos, muertes, cárceles, tangos, parques y el resto de las cosas que hacen  la vida soportables e insoportable al mismo tiempo. Junto a Alberto se camina en círculos. Se gana tanto como se pierde. Se ríe uno mucho y luego, al poco, se pregunto uno de qué demonios se andaba riendo” .

Fotógrafo, escritor, editor, García-Alix  ha vivido mucho y ha tenido y tiene mucho que contar de manera franca y sin tapujos, fotógrafo con alma y tomate al natural, sin artificios. Hasta ahora había visto sus fotos pero ahora que me he empapado varias de sus entrevistas me ha gustado más aún, su rasgada y pastosa voz  cuenta conceptos, opiniones e ideas sobre la fotografía que bien merecen ser escuchadas. También tiene duras historias a sus espaldas, tan reales y vivas-muertas como el tiempo que atrapa en sus fotografías. Para él todo es finitud, “todo termina, nos dice Alix, menos la muerte, que es eterna”.

 

Recomiendo dos de sus libros: “Lo más cerca que estuve del paraíso” , publicación que incluye 64 fotografías en blanco y negro realizadas íntegramente en las Islas Baleares durante treinta años  y ” De dónde no se vuelve”  libro que reproduce más de 250 imágenes que comprenden su obra realizada en Madrid, París y Pekín. A través de una intensa narración, De donde no se vuelve es un profundo viaje en el tiempo y en la vida del autor.

No se puede negar que este hombre vive como quiere y fotografía lo que le sale. Igual que Joaquín Sabina hace poesía de la música lo hace García-Alix con la fotografía. Me despido con una de sus frases que es una verdad como la copa de un pino, ” me muevo hacia adelante para atrapar mi propio tiempo y el tiempo va siempre hacia atrás de dónde no se vueleve”. Ahí queda eso… porque una forma de ver es una forma de ser… .

Por Lareche

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