Después de un sábado que muchos fibers consideraron algo descafeinado llegaba un domingo que muchos preferían haberlo disfrutado el día anterior.

Nada mejor para verlo nacer que colocar a Yawners para abrir una sesión en la que no eran pocos los que bostezaban apurando tickets y adquiriendo recuerdos a la espera de que Madness empezara a activar al personal a golpe de ska.

Madness | Fotografía: Rosana Castillo

Eso sí, muchos, como nosotros, no pudieron esperar a verlos acabar ante el reclamo de una banda como Wolf Alice asomando por el Visa. Y es que el directo de Ellie Rowsell y el resto de lobos que la acompañan en directo son acreedores de uno de los mejores directos de la presente edición del festival. La calidad vocal de la frontliner y la puesta en escena de una banda que no para de crecer les auguran una rápida vuelta al escenario principal del FIB en muy poco tiempo.

Wolf Alice | Fotografía: Rosana Castillo

De vuelta a Las Palmas tocaba ver el directo de un grupo que cuida muy mucho su performance pero que cotiza claramente a la baja como es Bastille. Como tantas otras bandas corren el riesgo de vivir eternamente de un primer disco del que se puede rescatar aquello que se echó en falta en el segundo. De ahí que, más allá de sus muchos incondicionales, pocos más aguantaran el show al completo.

Y es que con los directos de Nathy Peluso, Dorian y, sobre todo, el de Liam Gallagher en el horizonte tocaba sacar un hueco para comer algo.

Más allá del directazo de una Nathy imparable sobre el escenario y del habitual de show de Dorian, rock star tan solo hubo una en la jornada dominical del FIB y esa fue, indiscutiblemente, Liam Gallagher. Así se lo hizo saber a los presentes empezando con retraso, grabando su salida de la zona de camerinos y no regalando ni un solo minuto de actuación en un directo repleto de canciones de Oasis y en el que se le pudo exigir mayor precisión vocal al de Manchester.

Liam Gallagher | Fotografía: Rosana Castillo

Sea como fuere, la sensación que quedó entre los fans del brit pop noventero fue de haber presenciado a una rock star de libro recitando un libreto que es ya historia de la música.

Con The Parrots y Shame para ir asumiendo lo visto llegaba el otro gran momento de la noche. O mejor dicho de la madrugada. El directo de unos Justice que fueron capaces de sacar la última gota de gasolina a decenas de miles de fibers a golpe de hits y de una fineza musical que les ha aupado al Olimpo de la música electrónica. La guinda a una gran edición que llegará al cuarto de siglo en 2019. Allí nos vemos.

Justice | Fotografía: Rosana Castillo

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Diego Vico
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Diego Vico

Por suerte, desde que me metí en la Facultad de Periodismo de mi Universidad, he estado trabajando aquí y allá, en un medio y en otro, ganando entre nada y poco, pero disfrutando de escribir que es la pasión de todo periodista. Después de aborrecer las redacciones y de recorrer -a día de hoy- 47 países de cinco continentes he encontrado el medio que más me gusta: Internet. Las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación es sobre lo que voy a escribir en 'Distópicos'. Si os apasionan, o bien las NTIC's o bien la música, no dudes en sugerir, aportar o corregir cualquier cosa en mi Twitter @indierulez.

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