En Distópicos sabemos que sois muchas las que queréis mejorar en el arte de la felación. Es por eso que a continuación ofrecemos un decálogo de trucos y errores comunes a evitar si queremos conseguir la mamada ‘cum laude’.

Aunque a cada hombre le gusta que le practiquen la felación con distintos matices, hay ciertos patrones que se repiten siempre para que una mamada sea considerada objetivamente deseable. Tod@s sabemos sacar la lengua para lamer, pero eso no basta. En el arte de la felación hay que saber conjugar los lametones con caricias, succiones y movimientos de cuello para lograr excitar lo máximo a nuestra pareja.

Respecto al primer epígrafe, las caricias, hay que recordar que, salvo que se desee masturbar con las dos manos mientras se está comiendo el pene, es importante sugestionar la zona escrotal y testicular para mantener viva la llama de la erección. Aquí es muy importante controlar los tempos evitando la brusquedad de los movimientospara no irritar a los penes más sensibles y asegurarnos poder volver a catar el pene elegido.

En relación a las succiones encontramos distintas teorías. Los que hablan de la imposiblidad de la mamada perfecta sin que exista succión a la vez que se realiza la felación, y aquellos a los que les incomoda que se ejerza una fuerza aspiratoria sobre su pene. Sin embargo todos coinciden en una de las claves para lograr la mamada perfecta: Evitar que los dientes recaigan sobre el falo. Esto se consigue cubriendo los dientes de la zona posterior de la dentadura con los labios y condición sin equa non para que él se lo pase meridianamente bien.

El último punto, sobre los movimientos de cuello, o la cadencia a la que se mueve la cabeza, es importante saber conjugar distintas velocidades durante la ejecución de la mamada. En la variedad está el gusto, y si le miras a los ojos mientras se la estás comiendo la probabilidad de que su excitación aumente es del 100%.

Por último, para ejecutar una felación de 10 hay que recordar que es importante variar las posiciones en las que se ejecuta la misma con el objetivo de mantener la excitación en cada una de nuestras citas con la comida de pene. Aquí van algunos ejemplos de tipos de mamadas que nunca fallan:

La clásica: Él tumbado sobre la cama y tu encima catando falo. Un básico.

El vago: Mientras él se encuentra sentada, tú de rodillas te inclinas hacia su pene para disfrutar de una buena mamada.
De pie: La erección ya no sólo es genital, el hombre se encuentra erguido y el dador de rodillas con la boca a la altura de su pene.

El 69: Otro de los que nunca pueden falta. Aquí dador y recibidor se funden con la saliba para acercarse al orgasmo.

Mouth Fuck: Cada vez más de moda. Tu boca se convierte en una vagina mientras te tumbas sobre la cama para que él te embista con su pene.

Si le quieres, mámasela.

Be Sociable, Share!
Marcin Bezsennosc
About The Author

Marcin Bezsennosc

Ul. Ruska 51

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *