Fuente: Tuenti

Hoy vamos a hablar de Sigmund Freud. Sí, el padre del psicoanalisis, de la intrepretación de los sueños y de esas teorias sexuales un poco macabras.

Yo soy una de las miles o quizá millones de personas que rechazan sus teorías. Opino que sus ideas fueron un cliché de la corriente de pensamiento que priva a las mujeres de su propia sexualidad. Lo considero un simple artista, que probablemente ayudó a derribar los muros de una sociedad puritana y clasista, pero en ningún momento valoró la capacidad creativa de las mujeres, convirtiéndolas aún más en un despojo social.

Bueno, vamos al grano. El tema que nos ocupa hoy es, tachán, tachán…: La envidia de pene.

Un mito que fue adquiriendo vida y continua en el presente. Con estas cuatro simples palabras, Freud en 1908 indujo a pensar que las niñas entre tres y cinco años descubren que no tienen pene y llegan a la conclusión de que alguien se lo ha cortado, es decir, que están castradas. A favor de este psicoanalista tan famosos debemos reconocer que él no era el único que no podía pensar en el genital femenino como órgano sexual autónomo, debido a que los términos “vulva”, “clítoris” y “labios vaginales” no aparecían en el diccionario.

Gustave Courvet, El origen del mundo (1866)

Ahora bien, nuestro psicoanalista llegó aún mas lejos afirmando que desde el momento que la niña es consciente de su ‘minusvalia’, su mayor deseo seria tener un pene tan maravilloso como el de los hombres que la rodean, y que ese deseo solo podria ser reemplazado por el deseo de tener un bebé. En propias palabras de Freud “esto significa que el bebé toma el lugar del pene de conformidad con una antigua equiparación simbólica”. ¿A que equiparación simbólica se refería Freud? él nunca llego a revelarlo, pero si afirmó que el interés de las mujeres en la sexualidad no tenia nada que ver con la sexualidad sino con el deseo de poseer incestuosamente al padre o, por decirlo así, de adueñarse de su pene como sustituto, bien de poseer de forma más general el pene de un hombre. Esta es la razón por la que según Freud las mujeres son más celosas que los hombres: después de todo tendrían más que perder.

Espero que las mujeres que lean este post hayan llegado a la conclusión del porqué desesperadamente siempre necesitamos a un hombretón al lado nuestro. Y las que sean lesbianas, enhorabuena, no han desarrollado esa parte parte patológica de amor hacia el miembro masculino.

Y los hombres, ya sabéis porque siempre tenéis alguna ‘loca’ detrás vuestro que os desea frenéticamente, no es vuestra inteligencia, ni vuestro sentido del humor, no os engañéis, es vuestra polla.

* 11 de cada 10 mujeres opinan que esta teoria es una completa gilipollez
* Encuesta realizada por Distópicos S.L, en ‘Mujeres del siglo XXI’.

Por Lilly Rock

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Porque el sexo no es solo cosa de penis...

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