Muchas veces hacemos referencia a los placeres puramente hedonistas que nos proporcionan los juguetes sexuales, pero últimamente, muchos estudios están dirigidos a los beneficios físicos y psíquicos que estos provocan.

En los últimos años no es nada difícil encontrar tiendas especializadas ‘más serias’ que los clásicos sex shop, que en su mayoría estaban dirigidos para un tipo específico de público. Además, a diferencia de otras épocas, los más vergonzosos, pueden acudir la compra por Internet para hacerse con los más diversos utensilios.

Desde tiempos inmemoriales, los vibradores han sido utilizados tanto por mujeres como por hombres para provocarse placer. Después empezaron a recomendarlo como tratamiento a los problemas de deseo sexual y de anorgasmia. En la actualidad, sus beneficios se han multiplicado según diversos estudios médicos: el orgasmo diario reduce los dolores de cabeza y  el estrés. Demostrado queda también que estos nos enseñan a conocer mejor nuestros cuerpos y  nos ayudan a tener unas relaciones sexuales satisfactorias y a elevar nuestra autoestima.

La autentica revolución en el uso de los juguetes sexuales es el haberse convertido en un aliciente más en la vida de pareja, provocando la desgenitalización, ya que más allá de estimular la zona genital, sirve para erotizar y dar placer a todo el cuerpo. Usarlo en los conocidos preliminares concede un aporte extra de placer a la pareja con masajes, cosquillas y caricias que refuerzan la intensidad de la relación.

El uso del vibrador en mujeres en España según un estudio de Durex es el del 23 por ciento y de las que utilizan lubricante de forma habitual, un 33 por ciento. Dato que no me parece muy fiable, porque otro estudio afirma que más de la mitad de las ladys ‘yanquis’ usa vibrador. Según el informe del Journal of Sexual Medicine, hasta los varones estadunidenses superarían ese pobre 23 por ciento de las españolas. Me niego a aceptar la derrota. Seremos más mentirosas, pero no más frígidas.

Vibrador con forma de 'Obamator'

En conclusión, el uso de juguetes sexuales además de aumentar el deseo, de hacer que conozcamos nuestro cuerpo y elevar nuestro autoestima, provoca también que podamos ser un poco más felices cada día y sonreír mas. Así que ya sabéis, una sonrisa solo cuesta unos pocos euros y 10 minutos diarios de dedicación. Hay muchas formas de reír con un vibrador…

Por Lilly Rock

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Porque el sexo no es solo cosa de penis...

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